Mi mente no calla - Se nos fue antes del 2026


 

Mi mente no calla

Se nos fue antes del 2026

Mi mente no calla porque este fin de año no será igual. Se nos fue antes del 2026 y, aunque el calendario avance, hay una parte de nosotros que se quedó esperando su voz, su risa y su lugar en la mesa. Habrá una silla vacía y un corazón latiendo más rápido, inquieto, sabiendo que no estará en esa cena donde siempre nos reuníamos a festejar. Y duele, porque los recuerdos que llegan en diciembre pesan distinto; se mezclan con luces y con recuerdos que aparecen sin pedir permiso.

Ahora me toca viajar sin ti. Tú ya trascendiste y yo sigo aquí, aprendiendo a hacerlo. Te voy a encontrar en cada platillo servido, en esas recetas que compartíamos, en el olor de la cocina, en tus pláticas largas y en esa forma tan tuya de recibir con alegría a todo el que llegaba.

Hoy no estás físicamente, pero tu memoria sigue viva en nosotros. Ahora me toca ser “la grande” de la familia, la que sostiene la unión, la que mantiene la mesa abierta y el corazón dispuesto. Y entiendo que ese fue tu legado: enseñarnos que la familia no es solo sangre, es presencia, es cuidado y es amor cotidiano.

Entre risas nos llegará una ola de nostalgia y respiraré profundo, porque en ese silencio suave también sé que estás tú. Les contaré cuánto te amaba y alguien recordará que tú me enseñaste a cocinar así, que así celebrábamos antes, que tú llenabas el pino de bellos adornos y regalos para todos.

En silencio te hablaré de mi nieto, de los nuevos rostros y de las personas maravillosas que han extendido la familia. Tú las verás desde otro plano, yo las abrazo desde aquí. Y aunque duela, seguimos, porque amar también es continuar el viaje con todo lo que nos dejaron: los aprendizajes, la gratitud y ese amor que no se va, solo cambia de forma.

 Mi mente no calla, pero hoy aprende que recordar también es una manera de amar. 


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