Mi mente no calla- ¿Ser therian, sentir animal o buscar pertenencia?

 Mi mente no calla 

¿Ser therian, sentir animal o buscar pertenencia?




Hoy mi mente no calla con una tendencia que está creciendo entre adolescentes y jóvenes: los llamados therian. Personas que expresan identificarse de manera profunda con un animal, no solo porque les gustan, sino porque sienten conexión, identidad o representación interna con él.

Quiero mirar esto con respeto, pero también con pensamiento crítico.

Amar a los animales es algo profundamente humano. Cuidarlos, protegerlos, aprender de su nobleza, su lealtad y su forma de vivir el presente nos vuelve más sensibles. El amor por un animal puede ser tan grande que lo sentimos familia. Yo misma he sentido esa ternura inmensa “es parte de nosotros”.

Pero aquí surge la pregunta importante:
¿Estamos hablando de amor simbólico o de identidad desplazada?

Adoptar gestos, máscaras, movimientos o conductas de un animal puede ser:

  • una forma de juego

  • una exploración de identidad

  • una expresión creativa

  • una búsqueda de pertenencia

  • o también una forma de llamar la atención en redes

No todo el que participa en esta tendencia busca lo mismo. Algunos juegan. Otros exploran quiénes son, otros necesitan sentirse vistos.

Como sociedad, el reto no es burlarse ni atacar, sino preguntar:


¿Qué necesidad emocional hay detrás?
¿Expresión, refugio, identidad, comunidad?

El riesgo aparece cuando la analogía se vuelve sustitución: no somos animales, somos humanos capaces de amar a los animales sin dejar de ser quienes somos.

Podemos jugar a la metáfora:
ser leales como perros, libres como aves, fuertes como lobos.
Pero sin olvidar nuestra responsabilidad humana: pensar, elegir, cuidar y convivir.

Tal vez el punto no es “convertirse en”, sino “aprender de”.

Mi mente hoy concluye esto:
Amar a los animales nos eleva, imitarlos simbólicamente puede ser creativo, perdernos como identidad merece acompañamiento y diálogo.

Y si algo necesita esta generación no es juicio inmediato, es conversación profunda.

Tal vez te interesen estas entradas

No hay comentarios