Tanatología y bienestar emocional
Volando hacia la luz
Un momento para recordar con amor, reconocer lo que sentimos y abrir espacio a la esperanza.
Una actividad para adolescentes
¿De qué trata?
Esta dinámica invita a cerrar una actividad sobre el equilibrio emocional y las pérdidas mediante un gesto simbólico: crear una mariposa que represente un recuerdo, algo que deseamos soltar, una fortaleza o una esperanza para el futuro.
La mariposa representa transformación y crecimiento. Cada participante decide qué desea expresar y cuánto quiere compartir; nadie está obligado a contar una experiencia personal.
Duración: 15 a 20 minutos
Participantes: grupo de adolescentes
Materiales: mariposas de papel, lápices y una canasta o cuerda
Desarrollo de la actividad
1. Un momento para mí
Invita al grupo a salir al patio y formar un círculo en un lugar tranquilo. Pídeles que respiren despacio, sientan sus pies sobre el suelo y observen el entorno.
“Hoy nos regalaremos unos minutos para escuchar lo que sentimos. No tenemos que explicar nada ni demostrar que somos fuertes. Simplemente, vamos a estar aquí.”
2. Mi mariposa representa mi proceso
Entrega una mariposa de papel a cada participante. Pueden escribir o dibujar una de estas ideas, sin poner su nombre si prefieren mantenerlo privado:
- Algo que deseo aprender a soltar.
- Un recuerdo que quiero conservar con amor.
- Una fortaleza que me ayudará a continuar.
- Una esperanza para mi futuro.
También pueden dejarla en blanco o hacer solamente un dibujo.
3. El vuelo de las mariposas
Invita a quienes lo deseen a colocar sus mariposas en una canasta común o sujetarlas con pinzas a una cuerda preparada en un lugar seguro. No es necesario leer lo que escribieron.
“Cada mariposa lleva una historia. Algunas hablan de dolor, otras de amor, recuerdos o esperanza. No todas las historias son iguales y cada persona necesita su propio tiempo.”
4. Un mensaje para seguir adelante
En círculo, invita al grupo a levantar suavemente las manos como si fueran alas. Quien quiera puede decir una palabra con la que se va; también pueden guardar silencio.
“No podemos cambiar todo lo que hemos vivido. Tampoco tenemos que olvidar a quienes amamos ni esconder lo que nos duele. Podemos recordar, pedir ayuda, cuidarnos y descubrir nuevas razones para seguir creciendo. Hoy no tenemos que resolverlo todo; basta con dar un pequeño paso hacia nuestro bienestar.”
“Mi historia no termina en una pérdida.”
Puedo recordar con amor, sentir sin culpa, pedir ayuda y permitirme seguir adelante.
Recomendaciones para quien acompaña
- No pidas a los adolescentes que revelen públicamente a quién perdieron o qué escribieron.
- No les pidas que destruyan o lancen sus mariposas. Recordar también puede ser una forma de amor.
- Respeta el silencio, las distintas emociones y la decisión de participar a su manera.
- Si alguien se siente afectado, ofrece un espacio privado de escucha y apoyo, siguiendo los protocolos de acompañamiento de la escuela.
Mensaje final: el duelo no tiene un único ritmo ni una forma correcta de vivirse. Acompañar significa escuchar sin juzgar y recordar que nadie tiene que atravesar el dolor en soledad.
Un espacio para sentir, recordar y seguir creciendo · 🦋
