REFLEXIONO Y COMPARTO
Paso 2. Mira hacia ti
Después de completar tu ventana, tómate unos minutos para pensar en lo que descubriste sobre ti. No hay respuestas correctas o incorrectas; lo importante es reconocer quién eres, valorar tus fortalezas e identificar aquello que puedes seguir mejorando.
1. ¿Qué descubriste de ti que no sabías?
2. ¿Cuál es una fortaleza que te gustaría seguir potenciando?
3. ¿Cuál es un aspecto que te gustaría mejorar durante este año?
Compartir en grupo
De manera voluntaria, puedes compartir con tus compañeros alguna de tus reflexiones.
Recuerda: compartir no significa contar algo que te haga sentir incómodo. Tú decides qué quieres expresar y qué prefieres guardar para ti.
Escuchar también es una forma de acompañar.
No juzgamos, no nos burlamos y respetamos lo que cada compañero decide compartir.
CONSEJOS PARA DOCENTES
Tips para acompañar la actividad
Puedes proponer como actividad de cierre grupal que cada estudiante complete algunas frases que le permitan reconocer lo que necesita, valorar sus avances y pensar en aquello que desea fortalecer.
Pueden completar frases como:
“Quiero animarme más a pedir ayuda para…”
“Quiero reconocer más mis logros como…”
“Algo que quiero aprender sobre mí es…”
“Una persona que puede apoyarme cuando lo necesito es…”
“Este año me gustaría atreverme a…”
Un espacio, no una obligación
No es necesario que nadie comparta en voz alta lo que escribió. Lo importante es ofrecer el espacio y la oportunidad de expresarse, respetando siempre aquello que cada estudiante decide mantener en privado.
La ventana como herramienta de tutoría
La ventana de cada estudiante también puede utilizarse como un punto de partida para futuras sesiones de tutoría.
Sus respuestas pueden ayudar al docente a identificar intereses, fortalezas, necesidades de acompañamiento y aspectos en los que el estudiante desea trabajar.
PARA COMPLETAR EL ÁREA OCULTA DE LA VENTANA
Puedes sugerirles que, antes de completar esta parte, se hagan algunas preguntas a sí mismos. La intención es descubrir aquello que quizá todavía no reconocen o que pocas veces se detienen a pensar.
Conocerse también es una forma de cuidarse.
El propósito no es encontrar respuestas perfectas, sino comenzar a mirar con mayor atención quiénes somos y qué necesitamos.
