Revista Digital
Edición No. 1 · 2026
Articulo 4
Cuando el corazón necesita tiempo
Hay días en los que un adolescente nos pide ayuda sin pronunciar una sola palabra, así comenzó la historia de Alex.
Lo conocí como un joven
alegre, siempre llegaba con una sonrisa, saludaba a todos y era de esos
estudiantes que disfrutaban aprender. Participaba en clase, entregaba sus
trabajos y tenía sueños de los que hablaba con entusiasmo.
Pero este semestre dejó de ser
el mismo, al principio pensé que era una mala racha. Hay temporadas en las que
los adolescentes cambian de ánimo y uno supone que pronto volverán a ser
quienes eran. Sin embargo, conforme pasaban las semanas, algo dentro de mí me
decía que no era solo eso.
Alex ya no sonreía, se sentaba
al fondo del salón, evitaba convivir con sus compañeros y parecía querer pasar
desapercibido. Sus calificaciones comenzaron a bajar, dejó de participar y,
físicamente, se veía cansado, había perdido peso, su rostro estaba pálido y en
sus ojos se notaba un cansancio que no era por falta de sueño.
Varias veces me acerqué para
preguntarle cómo estaba.
—¿Todo bien, Alex?
Él solo respondía con una
ligera sonrisa.
—Sí, profesora, estoy bien.
Pero había algo en ese
"estoy bien" que no lograba convencerme. Los días siguieron pasando y
decidí averiguar si algo importante había sucedido en su vida. Fue entonces
cuando me enteré de que, hacía apenas un par de meses, su padre había
fallecido.
En ese instante comprendí que
el silencio de Alex tenía un nombre: duelo.
Muchas veces creemos que los
adolescentes lo superan todo porque son jóvenes, pensamos que entienden la
muerte igual que los adultos o que, por su edad, pronto encontrarán la manera
de seguir adelante. Pero olvidamos algo muy importante.
Nadie
les enseña cómo vivir una pérdida.
Nadie les explica qué hacer
cuando la persona que les daba seguridad ya no está, nadie les dice que está
bien llorar, que sentir enojo también forma parte del dolor o que no tienen que
aparentar fortaleza todo el tiempo. Entonces hacen lo único que saben hacer.
Guardan
silencio.
Y ese silencio comienza a hablar de muchas maneras.
Habla cuando bajan sus calificaciones.
Habla cuando dejan de convivir con sus amigos.
Habla cuando parecen indiferentes.
Habla cuando dejan de cuidar de sí mismos.
Habla cuando responden con enojo a quien intenta acercarse.
Lo triste es que muchas veces
los adultos solo vemos la conducta y olvidamos mirar el corazón.
Decimos que se volvió rebelde,
que cambió demasiado, que ya no le importa la escuela, que tiene mala actitud y
quizá sí cambió, pero no porque quisiera, cambió porque el dolor llegó a su
vida y no encontró las palabras para explicarlo.
Con el paso del tiempo
comprendí que Alex no necesitaba que alguien resolviera su duelo, necesitaba
sentirse visto, necesitaba saber que había un adulto dispuesto a permanecer
cerca, aunque él todavía no pudiera hablar.
Porque el duelo en un
adolescente rara vez se presenta entre lágrimas, muchas veces se disfraza de
enojo, de aislamiento, de apatía, de malas calificaciones, de silencios largos,
y esos silencios también necesitan ser escuchados.
Una invitación a mirar con el
corazón
Si hoy conoces a un
adolescente que ha cambiado, antes de corregirlo, pregúntate qué historia está
viviendo.
Tal vez la tristeza se
escondió detrás de su mal humor, tal vez la rabia es la única forma que
encontró para decir que extraña a alguien, tal vez el silencio que tanto te
preocupa es un grito que aún no sabe expresar, no siempre podremos quitarles el
dolor, pero sí podemos evitar que lo vivan solos, a veces, el mejor
acompañamiento no comienza con un consejo.
Comienza con una mirada que no
juzga, una presencia que permanece y una pregunta hecha con el corazón:
No tienes que hablar si no
quieres, pero cuando estés listo, aquí estaré para escucharte.
Porque cuando el corazón
necesita tiempo, incluso el silencio merece ser abrazado.
Diana Engracia García Tobías
Directora Editorial
Revista Digital Cuando el corazón necesita tiempo
Educación | Tanatología | Acompañamiento Socioemocional
García Tobías, D. E. (2026). Cuando el silencio también habla Revista Digital Cuando el corazón necesita tiempo, Edición No. 1.
