Mi mente no calla - cuando mi mente pronuncia a Dios

Mi mente no calla

Cuando mi mente pronuncia a Dios

 Gracias Dios.

 Ayúdanos Dios

Dios te bendiga

 Dios te fortalezca

Dios contigo en todo momento.

No siempre las digo con solemnidad, a veces las digo con prisa, otras con miedo, otras con una esperanza, hoy, este episodio, quiero dedicarlo a Dios. No desde una definición rígida, sino desde mi experiencia viva.

Para mí, Dios es una energía suprema que me llena de fuerza, amor y fe, una presencia que no siempre grita respuestas, pero que sostiene cuando el ruido interno es demasiado.

He vivido muchas experiencias donde la esperanza apareció cuando parecía no haber camino, momentos donde sentí que Dios intervenía no quitando el dolor, sino dándome la fuerza para atravesarlo. Porque también hay caídas, caídas profundas, y aun ahí, en lo más bajo, algo me sostuvo para aceptar, enfrentar y transformar el dolor en aprendizaje.

Imagina ahora una bola de hilo, ese hilo con el que vas tejiendo tu vida día a día, cada decisión, cada vínculo, cada pérdida, cada acto de amor es una hebra más. Pero hay momentos, y todos los vivimos, en los que el hilo se enreda, aparece el nudo.

        • El nudo es la crisis.
        • La enfermedad.
        • La pérdida.
        • La duda.
        • El cansancio del alma.

Y qué decir de cuando perdemos la guía, cuando nos sentimos solos, sin sentido, ansiosos, desmotivados, es como si de pronto ya no supiéramos por dónde seguir tejiendo, has perdido el hilo con el que construías tu vida.

Ahí, para mí, aparece Dios. No siempre desenredando el nudo de inmediato, sino enseñándome a detenerme, a mirar con paciencia, a no romper el hilo por desesperación, a confiar en que incluso el nudo forma parte del diseño.

Tal vez hoy tú estés ahí, con el hilo enredado, o con la sensación de haberlo perdido.

      • Puedes volver a tomar el hilo.
      • Puedes volver a confiar.
      • Puedes volver a tejer.

Y si no sabes cómo, tal vez baste con una sola frase dicha desde el corazón:
Dios, acompáñame aquí

Porque a veces, eso es suficiente para empezar de nuevo.

Tal vez te interesen estas entradas

1 comentario